El secreto no tan secreto de una piel libre de impurezas e imperfecciones es sin duda la doble limpieza facial. Sabemos que a veces da flojerita, pero si quieres decirle adiós a los barritos, espinillas, poros tapados y brillo excesivo, este hábito es innegociable.
¿Qué es la doble limpieza y por qué funciona?
Cuando lavas tu cutis no solo eliminas residuos de maquillaje — también remueves toda la suciedad del ambiente que se adhiere a tu piel durante el día. Esa combinación de grasa, polvo y maquillaje es la principal culpable de los poros tapados, el acné y la piel opaca. La doble limpieza ataca ambas capas de suciedad de forma efectiva.
Cómo hacer la doble limpieza en 3 pasos
Paso 1: Desmaquillante
Utiliza un desmaquillante bifásico de base acuosa en ojos y labios. NUNCA USES ACEITES EN ESA ZONA, puedes causar aparición de milliums
Paso 2: Limpiador facial
Humedece tu piel y aplica un limpiador facial con movimientos circulares suaves en todo el rostro durante al menos 60 segundos. Enjuaga con abundante agua tibia.
Nuestra recomendación: el Jabón Terapéutico con Lavanda de Kirei. Su fórmula suave y antiedad limpia en profundidad sin agredir la barrera cutánea, ideal para todo tipo de piel.

Paso 3: Tónico facial
Por último, aplica un tónico para hidratar, equilibrar el pH y preparar tu piel para los siguientes pasos de tu rutina. Evita los que contengan alcohol o funcionen como astringentes agresivos.
Nuestra recomendación: el Tónico Facial GinsenTella, formulado con Ginseng, Centella Asiática y Ácido Hialurónico. Hidrata, calma y prepara la piel para absorber mejor los activos de tu rutina.

¡Listo! 3 sencillos pasos que marcarán la diferencia entre una piel radiante y una opaca o grasa.
Recuerda: el mejor maquillaje empieza con la mejor piel. 😉