Mi amigo el Miedo

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Mi amigo el miedo

Me encantaría decirles que no estoy preocupada, que acá no está pasando nada y que está padrísimo estar en cuarentena…pero sabemos bien que les estaría mintiendo vil y descaradamente. Como ustedes saben fundé Kirei hace casi 3 años; cansada de trabajar en oficina que a mí en lo personal me mataba de aburrimiento; decidí que era hora de tomar todo lo que había aprendido y lanzarme a crear el sueño de mi vida. Se escuchaba padrísimo trabajar desde casa, en lo que te gusta, ser la dueña y señora y por supuesto “tener tiempo”… ¡Se escuchaba padrísimamente irreal! Pero claramente no lo sabía hasta que me vi en septiembre de 2017 sin vender ni un solo parche de colágeno porque la tierra decidió sacudirnos el piso. Hacía solo 2 meses desde que me habían liquidado y claro que sí, me casaba en ese mes también ¿Pueden imaginarse mi nivel de stress? Les juro me pregunté una y mil veces si había tomado la decisión correcta, si no volver a buscar trabajo en una empresa había sido buena idea y claro, ¿De verdad me sentía capaz de lograrlo? La verdad es que muchas veces me dije: “¿a ti quien te dijo que podías tener una empresa?”, ¡Cómo! Si estás aterrada mi reina, pero la mayoría de las veces la respuesta era: respira, agarra ese miedo, hazlo tu amigo y caminen juntos hacia adelante, que vas a perder más si te quedas con la duda que si fracasas.

 

Mi papá tiene una frase - las cosas se hacen con huevos, o no se hacen – Muy sútil él ¡jaja! Pero no saben cómo esa frase me ha ayudado a tomar decisiones importantes.

 

Como les platicaba, llevaba 2 meses jugándole al emprendedor y no sabía pa’ donde jalar, yo sólo vendía lo que ya sabía y no había poder humano que me moviera. Ahí me veías en los estacionamientos de las plazas comerciales entregando parches y mascarillas de carbón activado aferrada a vender únicamente esas dos cosas porque ya sabía como hacerlo; sin embargo, me empezaban a preguntar si vendía algo más, como mascarillas de otro tipo por ejemplo y yo me limitaba a decir que tal vez en un futuro o de plano un rotundo no. Naturalmente fui perdiendo clientes porque no iban a estar comprando miles de paquetes de parches cada 8 días, ¿verdad?, y con ellos se iban mis ánimos de seguir adelante, como ya antes había tronado 3 negocios pues en mi cabeza era evidente que este también se iba a ir por la borda, empezaba a dudar de mí, no de Kirei, de mí y por eso no me atrevía a arriesgar ni medio centavo en alguna otra cosa porque el temor de volver a caer me dejaba congelada. Hasta que me llegó la crisis: tenía que pagar mi boda, había con qué, pero… ¿y después? ¿Íbamos a vivir de amor o qué? Sabía que tenía que comprar más productos, pero ¿cuáles?  ¿Y si no los vendo? ¿Y si me quedo sin dinero? ¿Y si te dejas de estupideces y te atreves? Así que con lo último que me quedaba de mi liquidación compré un lote de mascarillas que yo juraba eran de carbón activado pero en tarro, al momento las vendía en sobre pero no eran muy prácticas y la competencia empezaba a crecer, así que la presentación estaría mejor y ese sería mi valor agregado…..pues la señora no leyó bien y ¡no eran de carbón! Eran de barro y nada que ver con lo que tenía pensado; cuando llegaron sentí morir, ya no tenía dinero, no me las iban a cambiar y no sabía que carajos había pedido. Entré en negación unos dos días hasta que mi esposo me dijo: a ver, no son lo que esperabas, pero confío en ti y sé que las vas a vender, te he visto caer un día y levantarte más fuerte al otro, ¡Vas! Ya revisé el producto y todo bien, te toca demostrarte a ti que sí puedes. ¡Zaz! Pues nada; agarré mis mascarillas, las trepé a mi coche y me salí a hacer lo que mejor sabía hacer: trabajar. Al cabo de 2 semanas había vendido todo y ahora lloraba porque necesitaba más ¡jajaja!

Así fue como hoy tenemos más de 80 productos en catálogo y mi amigo miedo los acomoda todos en sus anaqueles, los testea, los publica y los vende conmigo, pero cada que se me pone terco, lo regreso a su lugar, escucho la frase de mi papá y me la repito las veces que sean necesarias. Pero ojo aquí ¿eh? Una cosa es ser valiente y otra aventarse a la ¡Viva México! Si no te vibra bien, no es por ahí.

¿Si no te quéeee? Ya sé, igual me tildas de loca, pero te prometo que la clave está en escuchar tu instinto, en que aprendas a hacerle caso a ese algo que te dice que no, que algo no te termina de cuadrar bien y dar el paso definitivamente no se siente correcto. Si hay duda, no hay duda. 

No es ninguna ciencia te juro, pero la pasión y el amor por lo que haces te va mostrando el camino, solo hay que aprender a verlo sin necear. Por ejemplo; hace poco dejé pasar lo que parecía una súper oportunidad porque no terminaba de convencerme, analicé absolutamente todas las aristas de lo que me ofrecían y sí, dentro de mis dudas encontré la cláusula que no solo me afectaría, ¡me iba a pulverizar! ¡Gracias, amigo miedo! No la cajeteamos.

Ahora, tenemos todos un nuevo reto encima, quizás es el más grande al momento: un virus invisible que no nos deja salir pero es más real que cualquier amenaza visible, los negocios se tambalean y con ellos nuestra estabilidad. El encierro nos hace sentir enjaulados, ansiosos y en casos muy extremos, hasta deprimidos. Es impresionante la cantidad de información real y otras no tanto que retumban en nuestros oídos y es imposible no sentir que se nos cerraron las puertas. Tu amigo miedo no te está ayudando, o sí pero no has querido darle chance de decir lo que realmente te quiere decir: Sí, te tienes que cuidar, pero no es el fin y no lo será si me ocupas para lo que soy; para protegerte y sacar de ti las ideas más creativas. Piensa en todas las veces que has estado en crisis y qué has hecho para salir de ella, piensa en cómo fue que se te ocurrió hacer tu última idea en casa o en tu trabajo, qué había pasado antes, cómo te sentías y qué hiciste. En una de esas te das cuenta de que desde la incertidumbre y el temor se te prendió el foco, y lograste mucho más que si nunca te hubieras sentido amenazado.

Esto es una realidad y lo seguirá siendo, está en tus manos darle la vuelta y usarlo a tu favor o dejar que te venza, respira todas las veces que sea necesario y utiliza esa mente maravillosa que tienes para construir y crear la magia que te aseguro tienes ahí, de la mano de tu mejor amigo: el miedo.

 

Miriam Marín Salgado
Kirei Woman Beauty
FOUNDER
Citas:722 570 6710
Facebook: @MiriamMarin / Youtube: @MiriKirei
Instagram: @mirikirei


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