Melasma y léntigo, las manchas hiperpigmentadas más habituales

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Melasma y léntigo

La hiperpigmentación de la piel, manifestada como manchas cutáneas oscuras, supone una alteración de carácter benigno que cursa con un oscurecimiento de la piel, cosméticamente inaceptable para algunas personas. Este tipo de manchas implican un simple oscurecimiento de la piel, generalmente leve, que en ningún caso debe ser confundido con los "lunares" u otras formaciones intensamente oscuras que, de carácter benigno o maligno, pueden afectar a la piel. La hiperpigmentación cutánea se puede manifestar de muy diversas maneras. las principales manifestaciones de hiperpigmentación cutánea benigna de la piel son: 

Hiperpigmentación postinflamatoria: Es la causa más común de hiperpigmentación y suele aparecer tras ciertos procesos que implican una irritación o inflamación de la piel, como por ejemplo un episodio de acné.

Melasma (cloasma): Se manifiesta como placas de pardo-oscuras, bien delimitadas, simétricas, localizadas en la cara (generalmente en la frente, las sienes y las prominencias malares). Suele afectar a mujeres gestantes (1/4 de todas las mujeres), de ahí que también se le conozca como "máscara del embarazo", y a aquellas que usan anticonceptivos hormonales (1/3 de los casos). No obstante, también puede aparecer en mujeres no gestantes y en varones de piel oscura. La hiperpigmentación asociada a la gestación desaparece lentamente y de forma incompleta después del parto o cuando se interrumpe el uso o la producción de estrógenos.

Pecas (efélides): Las pecas son pequeñas áreas cutáneas muy repartidas en la piel en la que los melanocitos son más activos, provocando una coloración más intensa que la circundante. Se producen más habitualmente en personas de piel muy clara, especialmente durante la infancia y adolescencia, como consecuencia de una reacción defensiva de la piel frente a la radiación ultravioleta.

léntigo

 

LÉNTIGO SOLAR


Léntigo denominado comúnmente como “mancha del envejecimiento”, se caracteriza por la presencia de múltiples lesiones de forma redondeada u ovalada que aparecen solos o en grupos de 3 o 4. Al principio tienen un color beige pálido, con tendencia a oscurecerse con los años y aparecen en lugares de la piel expuestos al sol: rostro, manos, brazos, hombros, piernas, espalda, etc. Son más frecuentes los fototipos claros (rubios o pelirrojos).

Los primeros léntigos surgen alrededor de los 50 años, incluso antes en las personas que pasan mucho tiempo al aire libre o que se exponen repetidamente al sol. De hecho, su causa principal es la acumulación de radiación ultravioleta, por lo que aparecen con el paso del tiempo, especialmente en las zonas más expuestas, como rostro y dorso de las manos.

La hiperpigmentación también se puede producir por el depósito de hierro, en la hemocromatosis, o de plata (argiria), por trastornos del metabolismo de los pigmentos (porfiria cutánea tarda), así como en cuadros de deficiencia vitamínica de tipo B (pelagra, etc), esclerodermia y acantosis. Al margen de los ya comentados estrógenos y anticonceptivos hormonales, existe un buen número de medicamentos capaces de producir reacciones de hiperpigmentación cutánea. Entre ellos cabe destacar a: - Amiodarona. - Betaxolol. - Bleomicina. - Carotenoides (betacaroteno, especialmente). - Ciclofosfamida. - Cloroquina y otros agentes antimaláricos. - Fenotiazinas (clorpramazina, etc) - Minociclina. - Progesterona. - Quinidina. - Selenio, disulfuro.

¿Cuáles son los motivos de aparición de manchas en la piel?

Existen muchos tipos de manchas pigmentadas en la piel. Unas aparecen desde el nacimiento o en la infancia, son los nevus melanocíticos o lunares. Otras aparecen por los efectos de la luz ultravioleta y el envejecimiento de la piel, son los léntigos solares (manchas de la edad). Otras pueden aparecer por factores hormonales (melasmas y cloasmas) y por reacciones de los rayos ultravioleta en personas bajo ciertos tratamientos farmacológicos (antihipertensivos, antidepresivos, antibióticos, etcétera).


¿Cómo se producen?

Dependiendo del tipo de mancha el mecanismo de producción es distinto. En los nevus ocurre un acúmulo de melanocitos en las capas más superficiales de la piel. En los léntigos o manchas solares hay un aumento de melanina (pigmento marrón) en la epidermis o dermis superficial.

 

¿Existen tratamientos para reducirlas o eliminarlas? De ser así, ¿qué fiabilidad tienen?

En muchos casos, las áreas afectadas por la hiperpigmentación cutánea recuperan su tono normal de forma espontánea al cabo de unas semanas o meses tras haber aparecido. En general, cuanto más extensa y profunda sea la zona afectada tanto más complicado y largo será el tratamiento preciso. Los más importante es evitar una exposición prolongada al sol. Existe una considerable variación individual a la respuesta al tratamiento, aunque en general la mayoría de los pacientes responden de forma satisfactoria a algunos de los tratamientos. No obstante, es frecuente requerir largos períodos de tratamientos (hasta un año, en ocasiones) e incluso la combinación de varios medicamentos para alcanzar un éxito cosméticamente aceptable.

 

¿Cómo se pueden prevenir las manchas?

Es fundamental protegernos de la exposición solar utilizando distintas medidas de fotoprotección (gorras, prendas de manga larga, etc). Hoy día el uso de un filtro solar con alto índice de protección y acorde a cada tipo de piel es fundamental. Es la medida más eficaz para prevenir el fotoenvejecimiento de la piel y la aparición de manchas solares. En los niños es fundamental evitar las quemaduras solares que suponen un riesgo a largo plazo de cáncer de piel y usar un fotoprotector no alergénico y de muy alto índice de protección.


¿Cuándo hay que preocuparse por una manchas?


En general, una mancha o lunar que cambia bruscamente de forma, color, tamaño, que crece o que sangra, o pica debe alertarnos y hacernos consultar con un especialista, con un dermatólogo. Estos pueden ser los síntomas y signos iniciales de un melanoma o cáncer de piel.


¿Cuáles son las manchas que deben examinarse?


Debe examinarse toda mancha de nueva aparición o que cambie de morfología (forma, tamaño, color), que tenga varios colores y abigarrados, que se ulcere o sangre, que sea asimétrica e irregular o que crezca irregularmente.

También deben examinarse periódicamente las personas que tengan múltiples nevus o lunares (más de 50-100) o antecedentes personales o familiares de cáncer de piel o melanoma, a que tienen mayor riesgo de desarrollar este tipo de tumores.

 

 

 Dra. Brenda Aguilar
Dra. Brenda Elena Aguilar Alvarez
Médica Cirujana y Especialista en Investigación Clínica
Maestra en Anatomía y Envejecimiento facial y
Maestra en Medicina Estética y Cirugía cosmética
Especialista Kirei 

 

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